UN NOVIAZGO DE ENSUEÑO

UN NOVIAZGO DE ENSUEÑO

Corría la tarde del 25 de enero. Esa misma tarde, tenía la sensación de que el día siguiente, sería el gran día, monteábamos LOS VALLES. Además, tenía más ganas de lo normal porque mi hermano se había hecho novio justo la montería anterior y si no me hacía novio en esa montería debería esperarme a la temporada siguiente de NIDOHUNTING. Tras varias monterías teniendo puestos de novio y cometiendo errores que trataba de corregir, tras días de no ver nada y no llegar la ocasión de hacerme novio con NIDOHUNTING.

Esa sensación era debida a que esa finca, era y es muy especial para mí, ya que allí fue mi primera montería y llevo yendo desde los 4 años con mi padre todas las temporadas, ya que antes de montearla con NIDOHUNTING la monteábamos con LOS MATUTEROS. Hemos vivido de todo… días de lluvia, días de buen tiempo, pero sobre todo, días de mucha suerte en el monte.

Esa tarde, me aseguré varias veces de que todo estuviera listo y a punto para el gran día (zurrón, ropa, muda, rifles, balas, etc.). Esa misma noche me fui a dormir pronto pero aun así, no pude dormir mucho debido a los nervios y a la emoción, y me levanté antes de la hora. Ya cuando mi padre se levantó, empecé a vestirme y prepararme para el día tan esperado.

Sobre las 7:45 salimos de casa hacia la finca, y cuando llegamos me comí un buen plato de las tradicionales migas con chorizo y huevo. Cuando ya estábamos todos los participantes en la montería, rezamos un Padrenuestro y una Salve para que todo saliera bien sin ningún incidente y como siempre, el tradicional grito de ¡VIVA ESPAÑA! al final, y dio comienzo el sorteo, mis amigos me animaban diciéndome que ese iba a ser mi día. Empezaron a sacar puestos y a mí me temblaba la mano de los nervios por ver que puesto me tocaba. Ya cuando me dieron el puesto de novio, le dije a mi padre que era el puesto Nº3 de la armada “El Olivar”. En ese mismo instante, mi padre sonrío y me dijo que él ya había tenido la ocasión de ir a ese puesto en anteriores monterías en “LOS VALLES”, y me dijo que seguro que iba a tener alguna ocasión de hacerme novio. Desde ese mismo instante se me acercaba todo el mundo preguntándome que puesto había sacado y yo les respondía entusiasmado.

Mirando el plano me di cuenta que estábamos situados en un cierre, y que íbamos a ser la primera armada en salir hacia los puestos. Ya antes de irnos, se me acercaron todos mis amigos a desearme suerte y también Pedro y Nono me dijeron que ese era mi día, y que estuviese tranquilo y tuviera paciencia que me iba a pasar algo seguro, sobre todo me advirtieron que aguantáramos hasta que la caracola avisase que había finalizado la montería. Ya rumbo al puesto, mi padre me dio un par de consejos para cuando estuviéramos colocados en el puesto, de ellos el más importante que me dijo fue el silencio y la paciencia, para así escuchar muy bien y estar tranquilo para cuando me llegara la ocasión. Ya colocados, cargué el rifle y me guardé un par de balas en el bolsillo, los primeros 15 minutos me centré en ajustar los aumentos y visualizar por donde podrían pasarme reses. Me di cuenta de que era un puesto corto y a la vez difícil, ya que era una raya. Sobre las 11:00, se escuchó soltar las rehalas y empezó a haber movimiento en toda la finca. Me pasó un zorro, el cual tiramos mi padre y yo.

Ya cuando los perros se iban acercando a la zona de mi puesto, empezamos a escuchar movimiento y rompieron dos venados muy bonitos, pero lamentablemente, no eran tirables, ya que eran más grandes de los permitidos en el cupo. Pasaron dos ciervas y a una la maté de un buen disparo en el pecho. En ese momento mi padre me susurró “recarga rápido que por detrás podrían venir venados”. Había mucho movimiento y de hecho pasó otra cierva, la cual la herí, pero siguió su camino y tendríamos que pistearla al final de la montería. Había un constante movimiento por mi puesto que me producía un gran nerviosismo. Y ya llegó mi momento, el perrero nos avisó con antelación de que se acercaba un venado a mi puesto y quité rápido el seguro del rifle y me coloqué para tirar el venado y le susurré a mi padre que escuchaba pasos, en ese instante, giré la cabeza hacia mi izquierda y me di cuenta de que era un venado tirable y que iba a romper en breves instantes hacia mi puesto, y así fue, rompió y fue un trasluzón, le disparé con éxito pero a pesar del buen disparo el venado siguió avanzando, y ya sabía que al final de la montería, tocaba pistear. Pistear era una de mis partes favoritas de la montería desde chico. Justo cuando estaba recargando el rifle, rompió un buen jabalí el cual no me dio tiempo a tirar ya que mi rifle es monotiro y lamentablemente se nos escapó. Desde ese momento, estaba más nervioso que nunca porque no estaba seguro de si lo íbamos a encontrar. Desde ahí, mucho movimiento por mi puesto pero lamentablemente, nada tirable.  Ya cuando se acercaba el final de la montería mi padre me susurró “atento que escucho algo por la derecha”, pero no rompió nada.

Por fin llegó el momento de pistear la cierva y el venado; fue un pisteo duro en el que tardamos más de media hora siguiendo la sangre del venado y la cierva. Encontramos la cierva y la marcamos, pero misteriosamente, la sangre del venado, llegó un momento en que se cortó… así, de buenas a primeras. Mi padre llamó a su amigo Eduardo López para que nos ayudara a pistear con su perro, pero entre tanto llegó nuestro postor que nos dijo que nos fueramos a comer y que él iba encontrar el venado ayudándose de las indicaciones que le dio mi padre.

Nos fuimos para la casa como nos dijo el postor, y cuando llegamos, todo el mundo me preguntó lo mismo: “¿Ha habido suerte?, y yo les contestaba encantado a todos “todavía no lo sé”. Comí en la misma mesa que todos mis amigos y nos levantamos cuando empezaron a llegar las reses. Ya sobre las 16:30, llegaron las primeras reses y mi padre me dijo que todavía no habían llegado las reses de nuestra armada pero que estuviese tranquilo que iba a llegar seguro. Pedro, Nono y Miguel Arévalo que estaban hablando con mi padre en ese momento me dijeron que le hiciera caso a mi padre y que tuviera paciencia. Por fin llegó el momento, vino el postor y rápido me dirigí a preguntarle al postor que si lo había encontrado y él me dijo: “El venado está en la pick up”. Obviamente le di al postor las gracias, ya que sin su ayuda no su hubiese encontrado el venado, y en ese momento, Miguel Arévalo gritó: ¡VIVA EL NOVIO!. En ese instante, se me acercaron todos mis amigos y me dieron la enhorabuena. Ese fue uno de los momentos más felices de mi vida cuando les dije a todos que iba a haber noviazgo. Empezaron a llamarme todos mis familiares eufóricos dándome la enhorabuena. Yo en ese momento estaba que no daba crédito ¡ME IBA A HACER NOVIO! Justo cuando se enteró todo el mundo, sin que hubiera empezado el noviazgo, mis amigos empezaron a cortarme pelo y aunque parezca una locura, yo seguía contento. Antes de que empezara el noviazgo, me puse una bolsa de basura y cuando empezó, me pusieron la cabeza del venado en las rodillas y empezó el gran momento. Antes de que acabara el noviazgo, nos hicimos la tradicional foto de familia. Fue un día que no olvidaré jamás y en que mejor lugar que en la finca más importante para mí… LOS VALLES. El 26 de enero de 2019, un día muy especial para mí y que nunca en mi vida olvidaré. Sin duda me hice novio con la mejor compañía posible, con la gran familia de  NIDOHUNTING.

FIN

¡VIVA LA CAZA Y VIVA ESPAÑA!

 

Fdo.: Diego Tirado Jordano

NOTA DE NH: Diego, nos vas a permitir que nuestra felicitación sea compartida con tu padre, habéis dado la familia TIRADO – JORDANO un ejemplo de constancia y empeño, habéis perseguido un sueño, ser monteros de ley, y ¡Pum!, hay que tener paciencia, dos oportunidades que esta vez sí se aprovecharon, dos novios seguidos…Tu relato transmite mucha pasión, más ilusión y para nosotros lo más importante, estáis en un proceso de aprendizaje para llegar a ser buenos monteros, y por lo que escribís lo estamos consiguiendo con la ayuda de vuestras padres, uno de nuestros objetivos principales. En vuestra foto no se puede transmitir más felicidad, Enhorabuena. A nosotros nos has contagiado y regalado un poquito de esa felicidad. Gracias.

1 COMENTARIOS

  1. Anabel Mialdea Lozano
    abril 28, 2020 16:41 Responder

    Felicidades por tu noviazgo ,como siempre digo la paciencia es un valor añadido que nos da la caza y tú me la has sabido trasmitir en tu narración.
    Nos sabes lo de recuerdos que me ha traído cuando nos narras los preparativos del día anterior.
    Un abrazo Montero

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