Noviazgo en Valdelosdoblados

Noviazgo en Valdelosdoblados

José María Medina Sánchez  (3 / 01 / 2020)

 

Por fin llegó el tres de enero, teníamos montería en Vadelosdoblados, estaba deseando ir, pues aunque era viernes y estábamos de vacaciones, asistían muchos de mis amigos.

Nos levantamos temprano mi padre, mi hermana Pilar y yo, hacía un día fantástico, casi primaveral.

Cuando llegamos a la junta, vi a mis amigos Joaquín Solanas, Joselete Fernández y Junquito, los tres ya se habían hecho novios.

Estuve muy atento al sorteo porque mi padre me había pedido que sacara yo el puesto. Luego dieron las instrucciones de la montería y rezamos, me tomé un colacao y justo cuando me lo terminé, llamaron a nuestra armada.

Recuerdo que a mi amigo Junquito y su padre les tocó el puesto justo a nuestro lado. Cuando llegamos al puesto descubrí que era un testero, ¡qué suerte la mía!, Los puestos de testero son los que más me gustan.

El puesto era precioso, pero un poco peculiar, pues estábamos dentro de una cerca muy tupida que mi padre me explicó que era para yo no se qué del lince, era imposible de saltar pues estaba hasta electrificada, nosotros desde dentro del cercado teníamos que tirar al testero de enfrente.

Cargué  mi rifle 30-06 y al poco rato, pasaron dos venados que no pudimos tirar porque estábamos solo a cochinos ¡Que rabia! además de ser venados corpulentos pasaron luciéndose lentamente, como si supiesen que no los podía tirar.

Al rato, entró un zorro a toda velocidad, mi padre le zumbó un tiro pero no le dio, a mí ni se me ocurrió dispararle porque el rifle me lo turnaba con mi hermana Pilar por lances y como lo más probable era fallarlo, iba a perder el turno teniendo que ceder el arma a mi hermana.

Poco después sentimos crujir el monte de nuestro testero, era un cochino que apenas se dejó ver por que iba muy tapado, yo no conseguí tirarlo, pero mi padre en un trasluzón le pegó un tiro y se quedó con él. Estábamos con la duda si sería macho o hembra pero tendríamos que esperar al final de la montería para poder saberlo, (resultó cochina).

Transcurrida ya media montería, vimos pasar muy lejos, como dos cerros más allá, un cochino enorme y muy gordo que desapareció entre la maleza. No pasaría ni un minuto cuando sentimos tirar a Fernando Junquito, ¿Sería el mismo cochinaco que habíamos visto a lo lejos? ¿Lo habría matado?

Al poco rato escuché un crujido delante nuestra, justo en un arroyo que había al otro lado de la valla, pero al estar tan tupido de maleza,  no podíamos ver nada, le lanzamos piedras a ver si salía algo, pero nada.

Pasó un rato y volví a escuchar el crujido, pero esta vez aún más fuerte, se lo dije a mi padre y él me respondió que no había escuchado nada, pero que estuviera atento por si acaso, yo creo que no me creyó, pero yo estuve muy pendiente y al rato lo vi, era un cochino navajero que subía testero arriba, desde el puesto le  podía ver los colmillos, lo apunté, apreté el gatillo y ¡POOM!, mi padre se sorprendió porque no se lo esperaba, volví a mirar, le había dado, estaba arrastrándose intentando huir, pero tenía el tiro bien pegado, por lo que no llegó muy lejos y se calló muerto. ¡No me lo podía creer, le había dado y matado al momento!, esta vez no había duda era un buen macho.

Estaba tan ilusionado que abracé a mi hermana y a mi padre cinco veces por lo menos.

Le pasé el rifle a mi hermana, era su  turno, yo estaba más feliz que una perdiz, ¡Por fin me había estrenado!

La mancha estaba repleta, pues no habría pasado ni media hora cuando mi padre se cargó otro cochino en el pecho de enfrente, esta vez a la que no le dio tiempo a verlo fue a mi hermana Pilar.

¡Que puestazo!, habíamos cobrado tres marranos. Cuando íbamos a la casa para comer, llamamos a mi madre que venía a la comida y por suerte para mí, aún no había salido de Córdoba porque tenía que esperar a que Ñañe, la madre de mi amiga Carmencita, a que saliese del trabajo para recogerla.

Le dijimos que me llevara algo de ropa limpia porque me había hecho novio, tras colgar mi padre, me dijo que no comentase nada a nadie para que les pillara por sorpresa.

Cuando llegamos a la casa, se lo habíamos dicho a mi madre y a Mercedes, la abuela de Joselete Fernández, pero me imagino que mi tío Juan del Campo también se había enterado porque me hizo el gesto de que me iba a cortar el pelo.

Me tomé un buen plato de cocido, recuerdo que estaba tan bueno que incluso repetí.

Justo ese día era el cumpleaños  de Carmencita del Campo, por lo que le soplamos las velas y le cantamos cumpleaños feliz con una tarta que trajo su madre, después de comernos la tarta, les dije la verdad a mis amigos y la noticia corrió como el viento.

Al rato me sentaron y me ataron en una silla junto a Mercedes Cachinero, una chica mayor que yo, que también se había hecho novia. En solo unos segundos me vi rodeado de un grupo de gente y me dijeron que les contara qué había pasado en el puesto, yo creo que las preguntas eran para distraerme, pues al momento, casi sin haberme podido explicar, me estrellaron una docena de huevos en la cabeza y me echaron tres o cuatro vasos de cubata llenos de sangre por lo alto, después vino Junquito y me echó los testículos del cochino por encima, después otro vaso, pero esta vez frío, era anís con hielo que me había echado mi hermana Pilar.

Luego me cortaron el pelo los niños ya monteros y muchos amigos de mi padre, entre tijeras y navajas me hicieron un montón de trasquilones.

Cuando ya por fin me desataron, me lavé la cara con la manguera  y me iba a ir con mis amigos, pero me llamó mi madre, que quería que me duchara  antes de irme con ellos. Por suerte para mí, la casa tenía baño con agua calentita.

Al caer la tarde, nos fuimos para Córdoba mi madre, Carmencita del Campo, su madre y yo. Mi padre se quedó, por qué al día siguiente tenía otra montería allí cerca a la que asistirían mis hermanas y dormían en la finca de un amigo.

Este gran día no lo olvidaré en mi vida.

Nota De NH: Jose María, tenias elegido el día en tu agenda y acertaste. Todos fuimos a Valdelosdoblados,  finca de unos grandes amigos, con gran ilusión. Nos encanta como le jugaste el lance al marrano, porque adelantarse a tu padre tiene mucho mérito. Enhorabuena por el noviazgo y no has podido elegir mejor finca. Ya tenemos otro gran Medina – Hunter en el grupo. Gracias

1 COMENTARIOS

  1. Anabel Mialdea Lozano
    abril 28, 2020 16:05 Responder

    Felicidades ,atesora ese día para siempre pues tuviste la suerte de hacerte novio entre amigos.
    Un beso fuerte

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